martes, septiembre 23

como el chino de floresta

Otra vez me mudo a una casa que no es mía.
Cargo cosas y acumulo lo que vendría a ser la mitad de mi patrimonio en un pasillo, en el descanso de una escalera, en la camioneta de un viejo rengo.
Adiós amigos.
Adiós gata desagradecida.
Cuando voy en colectivo, y especialmente de noche -cuando más se notan las luces, las teles y la gente cenando- miro como todos viven felices en sus casas, en sus viejos edificios reciclados y los quiero prender fuego.
Prendería fuego todas las bellas casitas que no son mías.
Y a los hermosos edificios ocupados por asociaciones de jugadores de ajedrez o de criadores de caballos de carrera también los prendería fuego.

viernes, abril 11

el panc

Azúcar es el único punk de Maciá. Caminaba en las siestas de invierno, con viento y entre el barro, un frío de perros. La única persona afuera de su casa tenía las crenchas hasta la cintura (a todo esto tiene rulos, rulazos larguísimos), la ropa rajada, los borcegos rajados, los guantes de cuero y sin dedos (los guantes).
Comenzamos a ser amigos porque yo iba al colegio con su hermano, Emanuel. Emanuel es muy bueno, yo no lo conocía mucho pero lo admiraba. Emanuel dijo: si me va mal en la prueba de Historia, me paso a la Agrotécnica. Le fue mal y dejó a sus amigos, a los protomillonarios pueblerinos que lo hostigaban por ser pobre y se fue a la agro, a ser libre como una liebre. Juntos, tienen otro hermano que se llama Pájaro que un día llevó a un guiso (en verano, asados/en invierno, guisos) una carne de procedencia dudosa que nadie comió por miedo a que fuera de gato.
Azúcar tenía una banda de covers con el Colo Leiva, EL metalero, fanático de los libros de Lovecraft; Fausto Brown, uno de mis maciaenses favoritos, émulo de Kurt y también con Lucas Orsini, que era más bien un Gustavo Cerati más sensible. Áspero, el rock de Maciá.
Se juntaban a tocar en los Maciá Rock, unos eventos a los que nadie, salvo los seguidores de Híbridos, la banda del Noly Perlo (o el Lito Nebbia del Litoral) y la Colo Paccor, heredera de una gran tienda de electrodomésticos. Híbridos es una banda de mierda.
Lo bueno de la de Azúcar, que no me acuerdo cómo se llamaba, era la parte en la que él cantaba. Rodeado de los que se creían rockeros en el pueblo, la élite que tenía acceso a discos de Fito Páez y Memphis la Blusera, agarraba su guitarra, la tocaba para el orto y los puteaba, uno por uno, una lista de los campesinos soberbios, tratando de rimar sus nombres.
El otro día iba en el 86 para La Boca y lo veo en bicicleta. Se había cortado el pelo y tenía una remera del Principito. Lo saludé tanto con la mano que me tendría que haber bajado y llegar tarde a no sé qué.

domingo, febrero 3

un chancho

Voy a proceder de la siguiente manera: voy a dejar de comer para siempre.
Ni influenciada por las bulímicas sicóticas de mi trabajo y mucho menos por mi abuela.
Es que estoy gorda. Gorda y bronceada.

martes, noviembre 13

bueno mi tía se mudó del todo

El martes pasado trajo el grueso de sus cosas con un flete: máquinas para hacer ejercicios y cajas con cositos variados como ropa, el costurero gigante ese que tiene (le gusta mucho coser) y muchas otras porquerías muy secretamente embaladas y rotuladas con "1", "2", "3" y así.
El fin de semana llamó a una chica para que vaya a limpiar bien a fondo mi casa, que si bien no es un ASCO generalmente, no tiene los azulejos lustrados una vez por semana ni tampoco sé lo que hay abajo de la mesada de la cocina y en ciertos compartimientos de la heladera, hace como un año. Bueno y Alba limpió el sábado y también el lunes, porque le habían quedado cosas sin hacer.
Yo llegué a mi casa recién hoy, que es martes, y estaba todo dado vuelta: mi muñeco de Dragon Ball que va en la pileta del baño estaba escondido en la mesa de luz, los platos estaban en una alacena inalcanzable para mí que soy más bien baja, el sillón ya no era esa pelota apelmasada y deforme de relleno de almohadones, la heladera estaba al palo de comida, hay fotos de mi familia por todos lados...y pusieron cortinas!

martes, octubre 30

que se pongan un cascabel

Eh, ahora que no hay tantas remeras con inscripciones en italiano (como "Capo Cannonieri") es mucho más difícil reconocer a los bananas!

viernes, octubre 26

todas las cosas intrascendentales que hice en Maciá el fin de semana del día de la madre

Llegué el sábado, después de un viaje con sol y calor y bichos estrolados contra el parabrisas y mi tía que iba muy rápido. Mi abuela había hecho empanadas caseras. Estábamos casi todos: la tía Moni con su hija punk con extensiones (Sarita), el tío Negro con Enrique y Roberta (mis primos más chiquitos), mamá con Camila y el papi y la mami (aka mis abuelos). Ah también estaba Pelito, el hijo menor de mi tío Nando. Entonces comimos como enfermos, mostré los aparatos a tooooooodos, contamos cuentos de terror y les confesé que en mi cuarto, unos años antes, había jugado al juego de la copa y que se me había aparecido el espíritu de un nene de tres años asesinado por su mamá.
Mi tía Carola, que suele ver fantasmas y enanitos que en realidad no están (o duendes), me juró que ese nenito algunas noches la llama o le tira de los pies.
Y después me fui a lo de Magalí, que es mi mejor amiga maciana, a tomar unos aperitivos. Más tarde caminamos hasta el club Atlético (punto de partida obligado en la noche del pueblo) donde me encontré con mi hermano que está muy muy alto. Le compré una coca y quedamos en encontrarnos en Golden Disco, que es el único boliche del pueblo, comandado por las dos tortas del pueblo (Colo Paccor y Walkiria) y su séquito de cachivaches, las hermanas Barboza. Golden es un desastre; la seguidilla de estilos musicales es el siguiente: madonna kylie y derivados+rock nacional (con los fabulosos cadillacs como banda fetiche de absolutamente todo el pueblo)+ electrónica de hace siete años+machito ponce, vilma palma, b52's+reggaeton y cumbia muuucha muuucha cumbia hasta el final de los días de los maciaenses.
(Cuando todavía vivía allá, querer salir era muy tortuoso. Pero ahora me la banco porque es el único lugar en el que puedo encontrar a todas las personas que conozco todas juntas)
Entonces a eso de las cinco volví a mi casa, pateando cuatro cuadras, pero de las largas con descampados tétricos.
El domingo hice un esfuerzo y me levanté temprano, a eso de las once. Saludé a mamá, a tías y abuela y me fui a hacer los mandados a lo de la Juanita, que es la almacenera del barrio. Estuve en su casa mucho tiempo charlando. Me levanta el ánimo porque siempre me dice que estoy flaca y linda y buena. Mi abuela, sin embargo, ante todo me dice que estoy gorda. Pero cuando me voy me elogia el pelo y el cutis.
El tío Negro estaba preparando el asado, mi abuelo leyendo el diario y mis primos viendo una película de Nicholas Cage. Ya estaban todos en casa y es antes de comer cuando me inflo de bienestar y tranquilidad y estoy feliz feliz.
Comimos, entonces, el asado con las ensaladas características que acompañan el asado pero no sólo eso: para después del asadito mi abuela había hecho ravioles! Comí un plato de cada. Delicioso. En la mesa hubo debates legendarios en los que, por suerte, fui muy pocas veces mencionada. Porque al ser la mayor de las nietas y de todo, soy el foco de los consejos y las recomendaciones y las críticas constructivas.
Y de postre: budín de pan con manzana y banana, más heladoooooooo! Fui muy dichosa en el almuerzo.
A la siesta no suelo interactuar demasiado cuando las mujeres se reúnen abajo de los pinos a hablar de un montón de cosas, también huyo del malón de niños que pulula en todos lados. Generalmente me siento con mi abuelo en el jardín de adelante y no hablamos mucho("el estudio?" "y la verdad que bien", "el trabajo?" "como siempre" "mmm" "mmmm") y listo, el resto es telepatía científicamente comprobada.
Dormí un ratito la siesta en el sillón del living y llamé a Maga para que merendemos. Fui a la casa y me comentó de una muestra de cuadros de arrrrtistas locales. Entonces fuimos y me encontré con los literatos maciaenses, como Griselda Asmus (mi profesora de literatura) y charlamos largo rato hasta que empezó algo que Magalí no me había mencionado: ¡el coro local interpretando canciones de Los Plateros! Fue "oooonly yooouuuu (only youu only youu)" y también su versión en castellano y otros clásicos. Imperdible! La voz de la mamá del Caco Bictori: la mejor.
Y no sólo eso! A la noche se inauguraba el Monumento a la Madre (que ya existía pero estaba puesto en un lugar que siempre lo chocaban con los autos o camiones), con su respectiva fuente de aguas casi danzantes!!! Claro que fui, todo el pueblo tenía que ir. Hubo un desfile que representaba las madres célebres maciaenses (las descendientes de alemanes, las madres de combatientes en malvinas, madres de profesionales...) y luego una señora leyó una poesía sobre las mamás y se largó a llorar. Todos estábamos emocionados, de verdad lo digo. Y despuéssssssssssss, activaron la fuente (que según me contó Magalí, costó mucha plata) y tiraron fuegos artificiales, donados por no sé quién. Ahhh fue espléndido, todo el pueblo junto celebrando cositas, todos contentos y limándola.
Luego del idilio maternal, nos fuimos al club a comer una pizza con sprite y limón. Hasta que nos dio frío y cada una se fue para su casa, muy muy felices de habernos visto.
Llegué a casa, charlé con mi abuela que es una masa y me acosté a dormir.
Al otro día me volví a Buenos Aires y fue terrible.

sábado, octubre 20

novedoso

ñ) Hoy me voy a Maciá, estoy muy contenta. Quiero comer sin parar todo el tiempo y estar tirada sin hacer absolutamente nada. Y que me atiendan y malcríen. Que me traigan la comida al sillón y que se la pasen diciéndome Fabiolita.

ññ) Al final todavía no fui a anotarme a natación porque no tuve tiempo. Pero me corté el pelo. Muuuuuy corto. No me acuerdo de haberlo tenido tan corto, pero como mi pelo crece indiscriminadamente rápido, como si en vez de shampú usara bosta de caballo, dentro de poco lo tendré largo otra vez. Y así sucesivamente hasta el infinito porque así es el pelo.

ñññ) No tengo nada más para contar. Estuve trabajando un montón. Estoy muy cansada pero no refunfuñona porque hoy me voy a Maciáaaaaaaasdlkgjfldñgfphoiyykljñh´jpìyujklñh´j

martes, octubre 16

ho-ho

Hay algunas cosas, como ciertas bandas o Jack Kerouac, que me amargan tan bien, desde la identificación (o no) y me hacen tanto ruido que los tengo que ir a ver otra vez o releerlo.
Desde que me acuerdo que la mayoría de las bandas que me gustaron, lo hicieron desde la identificación. O desde el placer que me da ir a verlos y que me hagan volver pateando a casa comiéndome la cabeza con el peso de alguna existencia (propia o ajena), pensando en las cosas que me perturban y que necesitan explotar para algún lado medio pelo, como esto que estoy escribiendo.
Generalmente lo que más me perturba es el amor o el desamor. El amor es terrible, nunca me cierra del todo. El horror de la incertidumbre aplicada al amor o a la calentura al menos, es lo más tortuoso de la noche.
Entonces algunas bandas lo potencian. Y Jack Kerouac también ahí, ese viejo de mierda con su melancolía rusa del orto.

novedades

ñ) Mañana me voy a anotar en natación en Ferro. Espero tener una constancia que sepulte bien profundo todos los años de fama de deportista inconstante que pesan sobre mí. Bueno y la malla ya la tengo de otras clases frustradas. Horribles porque me hicieron ir a lo hondo de una y yo a veces me muero de miedo con esas cosas de no hacer pie.
También está en mis planes comprarme un par de rollers que me permitan trasladarme distancias cortas por la ciudad. Si bien me espanta la idea de caerme y pelarme las rodillas o de que me lleven puesta los autos, me tengo fe. Que mi tía Carola, si lee ésto, tenga a bien recordar ese verano en Mar del Plata en que todos los días iba desde La Perla hasta Playa Grande ida y vuelta en patines, bordeando la costa, contemplando el mar y los travestis de Playa Chica. Lo complicado de ese recorrido eran las bajadas y tener que disculparme con las personas de las que me agarraba para no morir estrolada contra algo.

ññ) Mi tía se está mudando a mi casa. De a poco viene trayendo paquetes que parecen cadáveres embolsados. No sé qué tiene ahí adentro. La idea de vivir otra vez con algún familiar me altera un poco los nervios endebles que tengo. Y más con mi tía porque aunque sea la persona que más quiero en el mundo, se me complica la convivencia con ella (tenga a bien recordar nuevamente ese verano en Mar del Plata fatídico y destructor) porque somos muy parecidas en todo, salvo en la concepción de papeles importantes que no hay que tirar a la basura, cositos que pueden servir en algún momento, orden del cajón de los cubiertos, distribución de los alimentos en la heladera, no mezclar café con las cajas de té y demás manías que me avergüenzan pero que tienen que continuar así porque si no mi casa y mi vida se vienen abajo.

ñññ) Todavía no conseguí ningún subsidio. Yo no digo cobrar algo sin hacer nada. Pero que alguien vea que yo puedo hacer algo que nadie más pueda hacer y que se dé cuenta de que el trabajo que tengo me desconcentra y mi mente se dispersa con tantas obligaciones inútiles mal pagas. Y me subsidie!

miércoles, octubre 10

Entregaría el trabajo de taller y me tomaría el palo. Me rehúso rotundamente a escribir sobre política.
Tampoco quiero trabajar nunca más. Ser encargada de algo completamente intrascendental es una mierda.
Mi trabajo consiste en atender a caretas que se quieren comprar ropa. Pero no hombres, sólo mujeres caretas. Entonces las atiendo. A veces no se prueban lo que compran, pero en la mayoría de los casos, sí. Generalmente me tocan forras empastadas hasta la cabeza que balbucean. Esas me divierten, porque tengo paciencia. Trato de identificarlas apenas entran al local y voy y las saludo. "Lo que precises, avisame".
Ulanovsky escribió un libro sobre el lenguaje y en una parte menciona el de shopping y es verdad, yo en vez de decir "de nada" digo "por nada" y uso las palabras "precisar", "impecable" y "confección". Hay otras que Ulanovsky no debe conocer: como que "mansa" se refiere a la boluda que se prueba todo pero que claramente tiene decidido no llevar nada, de entrada.
Bueno, entonces con las locas. Una clienta mía, que se llama Stella Maris, siempre que entra al local (tres veces por semana) me habla como si no me conociera, siempre. Me dice "a mí me atiende una chica acá que no me acuerdo cómo se llama" y la atiendo yo, siempre, todas las veces.
Otra se llama Sofía Katz y es sorda y cada tanto dice que está ciega. Es petisa, con cuerpito de criter y el pelo colorado. Siempre va a quejarse porque algo se le destiñó o se le acortó o se le perdió. Y grita, porque a veces es sorda. Igual a mí me quiere bastante, una vez me sacó una foto con el celular porque quería llevársela al peluquero para que le haga ese corte de pelo. Y tiene una hermana gorda que siempre se viste de rosa.
También atiendo a Mariela, que es dueña de un local de ropa en avenida Alvear, y siempre me lo recuerda. Importa los jeans de Victoria Beckham, con strass y costuras doradas. Casi nunca encuentra algo que le guste porque ella es más de usar todo ajustado y escotado y rebalsado. Es muy simpática, me cae bien.
Después atiendo a dos hermanas: Celeste y Florencia, pendejas, de mi edad. Celeste estudia ingeniería y le va para la mierda porque es un descontrol. Son las únicas chicas chicas que atiendo. A las demás no las soporto, tienen un timbre de voz muy de ese barrio, muy de "me rateé del san martín de tours". Tampoco atiendo a las paranoicas que transpiran y a las antipáticas, salvo a esta forra que nunca me reconoce que la odio pero nadie la quiere atender y me la adosan a mí. Y con las que recién tuvieron hijos se me complica, porque están muy acomplejadas.
Bueno básicamente eso, que quiero que me subsidien de por vida por hacer algo.

miércoles, octubre 3

pollo a la brasa con ensalada de lechuga y remolacha

ñ) Cualquiera los chaboncitos que se suben a cantar con El mató. Les cortan el mambo. Que se hagan fanáticos de otra banda.
ññ) Los Peyotes son medio pomelos.
ñññ) de Carne no va más a verlos? Otro Pomelo.
ññññ) El 1/4 de pollo a la brasa en "Carlitos"(peruvian de Corrientes y Jean Jaures) es lo más rico que comí en esta semana. Ya encontré otro lugar barato para mi romance idílico.

lunes, octubre 1

el terror

Me baño con la puerta abierta, casi siempre. Básicamente porque el vapor me marea y para poder escuchar la música que viene del comedor. Siempre pongo un disco para escuchar mientras me baño. Cualquiera, menos alguno de Jesus and Mary Chain porque es la música ideal para descuartizar a alguien que se está duchando. Todo el tiempo pienso en que va a venir el dueño del departamento (Oscar: merquero pelado y soriásico) y que va a salir de su escondite (se me ocurre el placard de mi cuarto o atrás de la heladera, en la cocina) para asesinarme por no haber pagado el ABL.
(Ese es el terror que me inculcó mi abuela Amalia, que siempre me hacía revisar abajo de la cama o adentro del placard, por si había alguien en mi cuarto)
Y oh por favor que me maten de alguna otra forma, no quiero que nadie me encuentre desnuda y cortajeada en la bañera.

domingo, septiembre 30

yo no te idolatro

Y bueno entonces todos nos dimos cuenta de que, por más olor a croto y borracho depresivo que te hagas, te gusta la más boluda, el prototipo de todas hace dos años.
Y es que es así. Y los que fajan y las chicas que provocan y todos los traumas que te deja esto de pasar la adolescencia con cualquier gila.

martes, septiembre 25

25/6/06

Me mandaron al psicólogo, me mandaron a flauta , a clarinete, a básquet y a teatro. Me mandaron a la mierda muchas veces y me echaron de casa, una. Y me fui pero volví porque la verdad es que yo quiero mucho a mis abuelos y me mandaron a voley. Al colegio fui sola salvo por matemáticas, física, química y todos los profesores nazis y todos sus alumnos nazis.
En todos lados hay muchos fascistas, muchos extremistas, muchos jipis.
Y en mi pueblo hay como quince rockeros, tres muy metaleros. El metal está muy bien visto, aunque no tanto como casarse con un ruso orejudo, deforme y rico.
En mi pueblo se les dice rusos a los alemanes del Volga.
Iba en el auto, en la parte de atrás. Sola más los olores más los colores, cuatrocientos o quinientos.
Y de repente el bosque. Uno que me daba miedo de chiquita.
Atrás de los árboles que se movían (me movía yo, lo hacían los demás) apareció una secuencia de imágenes todas iguales pero con velocidad, distintas. Nunca un animal: cuadrados rápidos, exactos y azules.
Y yo seguía callada, con esa sensación de volver siempre y me pregunté cuántos viajes más tendrían que pasar para dejar de sentirme así.
Nada cambiaba atrás de los árboles.

resentimiento en el parque centenario

Estoy en el Parque Centenario y espero poder contar todo como pasa así salgo de una buena vez de la parte esa en que cuando escribo no me hago cargo de nada.
Otra vez, estoy en el Parque Centenario. Hoy es un día lindo, con sol y esas cosas que hacen al estereotipo de los días lindos. Está lleno de chicos y de personas que van de sus trabajos a sus casas, la ropa los delata.
No suelo venir acá muy seguido, pero hoy estoy particularmente triste y los lugares así me distraen, en mi casa me como la cabeza.
¿Qué más estoy haciendo? Escuchando un disco de Tim Buckley y hasta hace un rato, releyendo el primer libro de Jack Kerouac que leí, hace como seis años (todos odian a mardou fox).
Bueno, el tema es que todo se desgasta.
Me enrosco mal y me voy desenroscando hasta llegar a la mueca del conformismo para pilotearla, para estar bien y zafar. Y poder seguir atendiendo.
(Me cambié de lugar porque el sol ya no me daba, vine a parar a una parte llena de pendejos y palomas - el sol me da de costado y hay olor a porro)
¿Qué pasa cuando dejo de ponerle onda? Básicamente algo así como tomarme un colectivo para poder ir a escribir egocentricidades a una plaza vallada con una laguna telermanista en el medio.

Y acá parece que la posta es caminar por la vereda angosta con cara de cansado y de querer morirse todo el tiempo. Y procurarle a los suyos un futuro mainstream prometedor lejos de las vías del tren, por si pinta el suicidio.
Y rezarle todas las noches a la religión de turno para no terminar como el loco del silbato, con un perro faldero como único amigo.
Y rezar también para por favor no ser menos que nadie y poder viajar a otras ciudades del mundo en las que la gente se siente igual de traicionada por alguien más.
Es la envidia, es el resentimiento de todos los forros que somos nosotros, porque nos salta la ficha, quedamos en evidencia todo el tiempo. Y yo me incluyo mal, porque no pasa nada con que me tome un tren a la concha de mi madre.