Olvidate de mí, de mi barrio. Prometémelo con los dedos cruzados. No tengas más en cuenta que tu tren corre paralelo a Rivadavia, que haciendo fuerza se ve mi cuadra, el supermercado donde compro lo que como. Olvidate de mi nombre, de mi segundo nombre. Cada borracho boliviano que llora me hace acordar a mí.
El retobado: vida, pasión y muerte del Gauchito Gil, de Orlando Van Bredam
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Este me lo recomendó Mariano Vespa, cuando supo de mi ¿fe? ¿creencia? en
los favores del Gauchito Gil. No me voy a poner ahora a justificar mi
víncu...
Hace 9 meses

2 comentarios:
Genialidad lo tuyo Fabiola Feyt! Haces de tu toda tu vida un cuento super interesante, que nunca se te apague la luz!
Muy bueno lo que escribís.
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